¿Gracias? No, no, Juanjo, Gracias con mayúsculas a ti, por emanar esa marinería y ese amor por la mar desde que se te conoce, por transmitir a los demás esos sentimientos, por tu paciencia, por tu ayuda, por tus conocimientos y por saber hacer que los demás adquiramos parte de ellos sin dificultad, por no dejar ninguna pregunta sin respuesta, dando igual importancia a las más complicadas o a las más simples. Ygracias por permitirme pasar un montón de horas gratísimas y conocer gente como esa tripulación espléndida que enrolaste en el Bar Agora, y sobre todo por hacer que volviese a mi casa con la sensación de haber dado un paso importante en mi afán de gobernar un crucero a vela con confianza y seguridad, disfrutando del barco, del mar y del viento.
Cuando uno va de invitado en el barco de un amigo, más pendiente de que no se acaben las croquetas (indirecta de lleno para Mila …), de que no se caiga el niño al agua o se derrame el gintonic, apenas atiende de mala gana algún ruego de cazar una escota o templar una driza, le joroba que le interrumpan la conversación para virar, o peor aún, trasluchar – qué horror, ahora a cambiar de sitio haciendo equilibrios ¡¡¡ – y nunca siente la maravillosa responsabilidad de que aquello no se mueve solo, sino que hay que poner mucho de tu parte para conjugar los designios de Eolo y Neptuno para disfrutar de la navegación y por supuesto llevar a tu gente a buen puerto.
El 80% por ciento de mis experiencias naúticas hasta ahora fueron más o menos así. El 20% restante se reparten entre mis ya lejanos pinitos en vela ligera en La Antilla y Punta Umbría, salidas varias de pesca donde curiosamente lo peor es la monótona navegación hasta el sitio “donde pican seguro, tú hazme caso” y algunas jornadas un poco más serias en las que trataba con irregular éxito de poner en práctica algo de lo aprendido preparando el PER o haciendo las prácticas en aguas de la Bahía de Cádiz.
Por eso insistio en agradecer a Juanjo que consiga de una manera aparentemente fácil transmitir a la vez conocimientos y seguridad, sin dar la sensación de que patronear un 34 pies es algo sencillo y simple pero tampoco inaccesible para el común de los mortales. Sólo es cuestión de ganas, de afición y de ponerle interés, aparte del lujo de contar con maestros como tú.
Espero repetir pronto. Y además te debo un copazo.
Un abrazo.
Jose
P.D. Por cierto, gracias también por enseñarme el sitio donde se coje el mejor atún de la zona. Que quede en secreto entre nosotros …..
Aprende a navegar YA:

